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Trasmilenio: Sistema de transporte de clase mundial

Antes de que se implementase el Sistema de Trasporte Masivo TrasMilenio, el transporte público en la ciudad de Bogotá estaba caracterizado por grandes ineficiencias en su servicio, similares a la de muchas ciudades en Latinoamérica; parque vehicular con una antigüedad promedio de mas de 20 años, altos niveles de contaminación por emisiones de CO2, bajos estándares de seguridad y comodidad en las unidades, tiempos de viaje promedio en horas pico para los usuarios de dos horas y media por día, velocidades en horas pico de aproximadamente hasta 10 km por hora y un sistema de transporte manejado por particulares, donde el ingreso percibido estaba ligado a la cantidad de pasajeros transportados lo cual genera conflictos entre los mismo transportistas.

En el año 2000 el TrasMilenio inicia el funcionamiento de su primera fase, creado para ser un sistema de transporte público masivo que responde a la necesidad de optimizar la movilidad urbana en Bogotá, mejorando así la calidad de vida de los ciudadanos a la vez que ofrece una alternativa integral de desarrollo urbano. El sistema opera de forma privada buses articulados de alta capacidad que circulan por carriles segregados exclusivos en corredores troncales. Los cambios físicos sufridos en la ciudad no han alteraro en gran medida su morfología, pues la implantación de los carriles se han hecho sobre ejes o vías de circulaciones ya existentes y consolidadas en el tejido urbano.

 El TrasMilenio es un ejemplo de un sistema de trasporte público altamente eficiente, ya que reduce en gran medida los tiempos de desplazamiento de los usuarios, implicando para la ciudad una inversión en infraestructura baja comparada a otros sistemas de transporte como lo son el subterráneo. Siendo un ejemplo para ciudades latinoamericanas con conflictos de movilidad similares, ya que una inversión moderada junto a una excelente gestión y coordinación de los entes involucrados, logro hacer un sistema de movilidad urbana de clase mundial.

Los pasajeros no son los únicos beneficiados con el nuevo sistema de transporte, este proyecto cambia también el sistema económico de la ciudad pues revoluciona el transporte urbano, y al ser tan novedoso da lugar a nuevas empresas y negocios de toda índole: desde la compra de las carrocerías y la construcción de las troncales hasta el recaudo de los pasajes y el diseño del software que permite supervisar permanentemente los buses. Pero los efectos económicos de TrasMilenio van más allá de las inversiones o tecnologías requeridas para ponerlo en funcionamiento, hay que considerar las implicaciones que tiene su operación al reducir los tiempos de desplazamiento, ya que mejora no sólo la calidad de vida de los bogotanos sino que contribuye a un aumento de la productividad de los recursos con que cuenta la ciudad. Este simple hecho hace de Bogotá una ciudad más atractiva comercialmente, posibilitando así la creación de nuevas industrias y, como consecuencia la generación de mayores fuentes de empleo.

En cuanto al aspecto ambiental, el TrasMilenio al ser un sistema transporte de pasajeros eficiente en todos los aspectos, implica una reducción en las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y otras emisiones al aire; especialmente de CO2, generados por viaje de pasajero en comparación con situación antes de implementar el sistema. Estas reducciones que contribuye a la mejora de los problemas generados por el calentamiento global, se calculan para el TrasMilenio en 230 mil toneladas por año, gracias en gran medida a que los nuevos buses cuentan con una carga u ocupación mayor y con tecnologías que generan menos emisiones, junto a que el nuevo sistema de transporte es más atractivo para los pasajeros ya que reduce el tiempo de desplazamiento, aumenta la seguridad, confiabilidad y confort; haciendo el sistema mas competitivo frente a otros modos de transporte como lo son los carros particulares, taxis.

El TrasMilenio no deja de ser un ejemplo de movilidad urbana, pero hoy en día a mas de 10 años de sus inicios la realidad de este sistema es distinta, sufre muchos problema por deterioro de las infraestructura por falta de manteniendo, desmoronamiento de la educación ciudadana que hubo en sus inicios, la desarticulación entre todo los entes involucrado por diferencias políticas, y Bogotá sigue creciendo y en cinco (5) años el TrasMilenio no ha hecho ninguna ampliación de las troncales originales. La buena voluntad política y gestión que llevo a desarrollar el TrasMilenio tiene que mantenerse, a pesar del cambio de los representantes de las autoridades competentes sin importar la bandera política que tenga. Es un sistema de clase mundial que por decisión política, fundamento técnico y recursos financieros, esta dejando de ser una solución para Bogotá y convirtiéndose en un problema.

Toño Salas – Yuso Proyectos

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Arquitectura Social

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